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El loro Paraba Frente Roja: Nacida para ser libre
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Mensaje Publicado: 17/11/2008 21:22:00
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El loro Paraba Frente Roja: Nacida para ser libre

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lorosloros
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La Paraba Frente Roja, una especie en extinción que habita prioritariamente en los valles interandinos de Cochabamba, en las cuencas de los ríos Mizque y Caine.

BAJO AMENAZA | En los valles interandinos de Cochabamba hay alrededor de unas 800 parabas que sólo pueden encontrarse en esta zona del mundo. Son consideradas una plaga para los cultivos de maíz y maní, por lo que su existencia está seriamente amenazada.

La historia del loro Paraba Frente Roja (Ara rubrogenys) es un relato de amor de cuentos de hadas. Esta especie endémica de Bolivia, que sólo habita en los valles interandinos y tucumanos, prioritariamente en Cochabamba, y en ninguna parte más del mundo, vive toda su vida con una sola pareja.

Vuelan, salen a comer y hasta crían a sus pichones en pareja. Juntas hacen sus acrobacias aéreas en sincronía perfecta. Se posan en las ramas de los árboles por largos periodos, una al lado de la otra, picoteándose suavemente en la cabeza, mientras la otra pandea su cuerpo.

Estos loros irremisiblemente cumplen un mandato en su longeva existencia: viven como almas gemelas hasta que la muerte las separa y, por la razón que sea, son un ejemplo de “fidelidad eterna” que podría durar hasta 80 años. Tanto es así, que si uno ve a una paraba volando sola, habrá que deducir que perdió a su pareja en circunstancias terribles, atrapada por un águila o por un hombre, su mayor depredador.

El coordinador del Programa de Conservación Frente Roja de la Asociación Civil Armonía, Abraham Rojas Valverde, estima que al ritmo que va la comercialización ilegal de parabas Frente Roja en los mercados locales de Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y La Paz, estas aves, que alcanzan a unas 800 en el país, podrían ser completamente exterminadas en 10 años. Y si tomamos en cuenta que cuando las parabas son atrapadas en Pampagrande o Mizque para ser domesticadas, no sólo serán separadas de sus parejas, sino que evitarán su reproducción y las condiciones para su desaparición se agravarán aún más. Es muy común verla caminar ladeándose y valiéndose de pequeños saltos para subir a los árboles porque le cortaron las alas, algo parecido a una discapacidad en los humanos, cuando la Paraba Frente Roja nació para volar. Sin embargo, el dato más grave lo ha dado la bióloga América Zeballos, del Centro de Biodiversidad de la Universidad Mayor de San Simón, quien tiene referencias de que en Mizque los campesinos las han envenenado para evitar que coman en sus plantaciones de maní. Un extremo que hoy se ha detenido.

Según información proporcionada por los mismos comercializadores de animales, cada año se venden en los mercados locales alrededor de ocho ejemplares de la Paraba Frente Roja, un promedio de cinco en Cochabamba, dos en Santa Cruz y uno en La Paz o Sucre.

En consecuencia, la Paraba Frente Roja podría ser incluida en el Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia en la categoría de “peligro de extinción”, aunque los ornitólogos todavía discuten la conveniencia o no de que sea catalogada como “críticamente amenazada”.

Investigaciones de conteo realizadas en 1991 por Clark y Durán dieron a conocer que había entre 600 y 700 Parabas Frente Roja en Bolivia. Otro estudioso, Robert S. Ridgely, ha estimado que existen de 1.000 a 3.000 individuos, una cifra imprecisa que exige una ampliación de investigación, aunque hay un cierto acuerdo entre los ornitólogos de que el registro que más se aproxima a la realidad es de unos 800 ejemplares.

San Carlos: biodiversidad

A 270 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, en el fértil valle de Omereque, entre montañas gigantescas del periodo cretácico, de 80 millones de años de antigüedad, y junto al río Mizque, está la población de San Carlos, uno de los 43 sitios de reproducción hallados en los farallones de los ríos Mizque, Caine y Pilcomayo, donde las parabas Frente Roja eligieron anidar y criar a sus pichones. Hoy en día, el lugar es una reserva ecológica de 50 hectáreas que fue comprada por la Asociación Armonía para llevar adelante el Programa de Conservación de la Paraba Frente Roja, ave endémica que con justicia podría convertirse en el símbolo de Cochabamba.

Este valle mágico, donde el viento trae un suave olor a anís, está rodeado de bosques de brea, palo borracho, lanza lanza, algarrobos y una gran variedad de cactus. Allí, la Asociación Armonía y los agricultores de las comunidades San Carlos, Perereta y Amaya han instalado un ecoalbergue con 16 camas para turistas y científicos. En este mirador de aves, al margen de la Paraba Frente Roja, se puede encontrar también otras dos especies endémicas de Bolivia como son la Myiopsitta luchsi y la Oreobsar bolivianus, pero además una variedad de otras 60 aves especialistas de los valles.

De depredador a aliado

Si bien el hombre es el principal depredador de la Paraba Frente Roja, también podría convertirse en el principal aliado de su conservación, si es que las organizaciones medioambientales y el Gobierno boliviano trabajan para que los agricultores tomen conciencia de no exterminar a esta ave endémica de los valles interandinos de los departamentos de Cochabamba, Santa Cruz, Chuquisaca y Potosí.

El trabajo es arduo y, obviamente, debe incluir a las comunidades que conviven con la Paraba Frente Roja, ubicadas en los márgenes de los ríos Caine, Mizque y Pilcomayo, así como a sus afluentes.

En 2004, el biólogo Abraham Rojas, de Armonía, llegó a San Carlos para proponerles a los comunarios de la zona trabajar en la conservación de la paraba.

Según explica Filemón Soto, actual representante del Comité de Administración del Ecoalbergue, la propuesta fue escuchada con mucha desconfianza debido a que ya habían ido en varias oportunidades a ofrecerles hacer un sinfín de actividades que nunca se concretaron. Pero una vez más, tras largas charlas, aceptaron trabajar.

En 2005 firmaron un convenio entre Armonía y las comunidades de San Carlos, Perereta y Amaya para que éstas reciban apoyo técnico para sus cultivos de tomate, anís, sandía y otros.

Y, fue recién en 2007 que se inauguró el proyecto con sus cuatro componentes, además de conformar un Comité de Administración con seis representantes de las tres subcentrales, dos por cada una de ellas, y un miembro de Armonía. Se elaboró un reglamento de administración del albergue, se hicieron todos los estudios de costos de la instalación y la compra de los terrenos para convertir el lugar en reserva ecológica, además de la capacitación del personal de limpieza y cocina que trabajaría en la Cabaña Paraba Frente Roja.

Según Rojas, el programa no sólo busca promover el ecoturismo a las zonas de las cuencas de los ríos Mizque, Caine y Pilcomayo, sino que se mueve bajo cuatro directrices. La primera consiste en impulsar la investigación de la Paraba Frente Roja: hacer un monitoreo de la población, así como de su comportamiento en las zonas de anidación, forrajeo y en los dormideros. El segundo componente es educación ambiental en las zonas donde vive una de las dos especies endémicas de parabas en peligro de extinción en Bolivia. El tercer componente es el apoyo a las comunidades en la producción de miel para incentivar la conservación de los bosques, así como el fomento de la agricultura orgánica y la eliminación del uso de los insecticidas y pesticidas en los cultivos. Y, por último, promover el ecoturismo en las zonas donde vive la paraba para lo que ya instalaron un ecoalbergue con 16 camas que funciona todo el año (armonia@armonia-bo.org).

El ornitólogo de Armonía señala que uno de los primeros logros a nivel de la educación regular es que en la zona de San Carlos se insertará en el currículo el tema de educación ambiental de Cochabamba para concienciar sobre su importancia.

La ruta de la paraba en Bolivia

La Paraba Frente Roja, al igual que el hombre, vive cerca de los ríos. En todo el transcurso del año, se mueve de un lugar a otro, dependiendo si está en periodo de anidación o forrajeo. Vive prioritariamente en Cochabamba y en algunas zonas de Santa Cruz, Chuquisaca y Potosí.

Los farallones de la zona de San Carlos, en Omereque, provincia Campero, son usados por las parabas de octubre a mayo para anidar. De aquí partirán con su pichón, con el que sobreviva, obviamente el más fuerte, hacia Mizque o Pasorapa, donde irán a alimentarse de maní o maíz. Cuando viven en San Carlos comen los frutos del palo borracho, de la lanza lanza, el canarillo, carapari, quiscaluro, molle, cupesí.

El biólogo Abraham Rojas, coordinador del Programa de Conservación de la Paraba Frente Roja, de la Asociación Civil Armonía, ha encontrado alrededor de 50 nidos en el farallón de San Carlos, en Omereque, aunque se han reportado otros 42 sitios de reproducción a lo largo de los ríos Mizque, Caine y Pilcomayo.

La Paraba Frente Roja vive con preferencia en la cuenca del río Mizque, con sus afluentes Comarapa y Pulquina. En el río Caine se registró un 25 por ciento de los individuos y en los ríos Icla y Uyuni, afluentes del Pilcomayo, sólo se halló el 10 por ciento.

Son gregarios, forman bandadas para alimentarse y dormir, entre ocho y doce individuos. Se reproducen entre noviembre y abril, que coincide con la temporada de lluvia y con el periodo de máximo recurso disponible. Las parabas Frente Roja ponen de uno a tres huevos, su incubación dura 26 días con un periodo de cría de 70 a 78 días, concentrando sus actividades en un área pequeña, donde están sus dormideros en cavidades sobre riscos y barrancos para su nido.

Según Rojas, de Armonía, se cree que en época de cosecha de maíz y maní, en Mizque y Pasorapa, Toro Toro, las aves van a esas zonas a comer para acumular energías y retornar a las zonas de anidación, en un recorrido que puede alcanzar hasta los 100 kilómetros.

FICHA TÉCNICA

La Paraba Frente Roja (Ara rubrogenys), nombrada “Qaqa” loro en quechua, “loro burro”, “guacamayo dorado” o “Red fronted-macaw” en inglés, es una de los dos parabas endémicas del país más apetecidas por los traficantes y que se hallan en peligro de extinción.

Los psitaciformes (loros, pericos, guacamayos, cacatúas) son uno de los órdenes más diversos de aves, con más de 330 especies distribuidas en Australia, Centro y Sudamérica y trópicos de Asia y África.

El género neotropical Ara tiene más de 30 especies denominadas comúnmente como “Parabas”. Son apreciadas por su extraordinario y llamativo plumaje, por lo que son utilizadas como mascotas y están situadas entre los primeros tres animales más comercializados del mundo. Se estima que entre 1981 y 1985 se importaron alrededor de 703.000 de estas aves, por lo que los traficantes habrían obtenido unos 33 millones de dólares.

Descripción: El color de la paraba es verde olivo, tiene su frente roja, parte de la coronilla y oídos rojo-naranja, parches en el hombro color rojo-naranja, al igual que el abdomen, en la punta y lados de la cola presenta una tonalidad azul. Los juveniles tienen una coloración con menos áreas rojo-naranja y sin el mencionado tono azul. Mide unos 50 centímetros de envergadura y 60 desde la cabeza a la cola.

Es de la familia Psittacidae, dentro del género Ara. Vive entre un rango altitudinal de 1.100 y 2.450 metros sobre el nivel del mar, aunque hay algunos reportes de haberla encontrado hasta en los 3.000 msnm.

Distribución: El área de su distribución está restringida a una pequeña zona de bosques secos interandinos del oriente de los Andes, en el sur central de Bolivia, ocupando unos 5.000 Km2, desde el sur de Cochabamba y occidente de Santa Cruz, hasta Sucre y oriente de Potosí.

El investigador Robert B. Ridgely observó en 1981 grupos de 30 a 80 individuos y estimó una población total de no más de 1.000 a 3.000 individuos. Por su parte, D.V. Lannig (1982) calculó una población silvestre total de 3.000 a 5.000 en toda su área de distribución, pero en 1991 con registros en los ríos Grande y Mizque y extrapolando a toda su área de distribución, Clarke y Durán estimaron la existencia de solamente 555 a 626 individuos y posiblemente menos de 1.000 sobreviven. Según censos realizados por Félix Huaqui en 2002, la población de la paraba en estado silvestre puede oscilar entre 600 a 1.000.


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